
Hay historias que se construyen día a día.
Historias que atraviesan generaciones, que acompañan los cambios de una profesión y que permanecen porque hay personas dispuestas a sostenerlas.
El 9 de septiembre de 1959, un grupo de enfermeros y enfermeras se reunió en Asamblea General y dio origen a la Asociación de Enfermería de la Provincia de Santa Fe. Nacía así una organización con un propósito claro: representar, fortalecer y jerarquizar a la enfermería en todo el territorio provincial.
Somos una asociación civil sin fines de lucro, Un espacio de encuentro, Participación y representación. A lo largo de estos 67 años, Trabajamos por el reconocimiento social y profesional. Promovemos la actualización científica, ética y cultural. Impulsamos la formación y el desarrollo profesional.
Pero hay algo que atraviesa todo nuestro recorrido: La unidad.
Porque una profesión se fortalece cuando sus integrantes encuentran espacios para organizarse, participar y construir colectivamente.
Nuestra historia tampoco termina en los límites de la provincia. La Asociación de Enfermería de la Provincia de Santa Fe forma parte de una red de organizaciones que nos permite llevar la voz de la enfermería santafesina a distintos ámbitos.
Porque participar también es representar. Y representar es llevar las necesidades, las experiencias y las propuestas de nuestra enfermería a espacios cada vez más amplios.
Pero si hay algo que caracteriza nuestra historia es que no nos limitamos a observar cómo evolucionaba la profesión. También fuimos parte de esa transformación.
Una de las grandes preocupaciones que atravesó durante décadas a la enfermería fue la necesidad de contar con un espacio destinado a ordenar y regular el ejercicio profesional.
La colegiación.
Ya en 1971, la Asociación de Enfermería de la Provincia de Santa Fe presentó el tema “Colegiación” en el VI Congreso Argentino de Enfermería. A partir de allí, la inquietud quedó instalada en la Comisión Directiva.
Durante los años siguientes se desarrollaron subcomisiones de trabajo, jornadas, encuentros y debates.
No fue un camino sencillo.
Algunos proyectos no prosperaron. Porque construir una profesión también significa trabajar durante años por aquello que quizás otros verán concretarse mañana.
Finalmente, el 18 de agosto de 1992, la provincia de Santa Fe sancionó la Ley Nº 10.819. Se estableció la creación de dos Colegios de Profesionales en Enfermería: uno con asiento en la ciudad de Santa Fe y otro en Rosario. Y la Asociación tuvo nuevamente un papel fundamental. En 1996, se designó a la Asociación de Enfermería de la Provincia de Santa Fe como la organización que tendría a su cargo la redacción de los estatutos de ambos Colegios y la convocatoria a la elección de sus primeras autoridades.
Así, una idea que había comenzado a debatirse décadas atrás comenzaba a convertirse en una realidad institucional. Y aquí hay algo fundamental para comprender nuestra historia.
La existencia de diferentes organizaciones dentro de la enfermería no significa división. Significa que una profesión compleja necesita diferentes espacios para abordar diferentes dimensiones de su realidad.
La Asociación es un espacio de representación y organización profesional.
Los Colegios Profesionales cumplen una función específica: regular el ejercicio profesional. Porque ejercer una profesión también implica asumir responsabilidades frente a la sociedad.
Por eso, asociación y colegiación no son conceptos opuestos. Son dimensiones diferentes de una misma construcción profesional.
También existe la representación laboral. Las organizaciones sindicales representan a los trabajadores en el ámbito de las relaciones laborales.
Son quienes intervienen, dentro del marco que les corresponde, en cuestiones como la negociación colectiva, las paritarias, los salarios y las condiciones de empleo.
No se trata de competir. No se trata de reemplazarse.
Se trata de comprender que existen diferentes formas de representación, con diferentes objetivos, marcos legales y responsabilidades. Y reconocer estas diferencias Nos ayuda a comprenderlas.
Durante estos 67 años hemos aprendido que defender la enfermería no tiene una única forma.
Defender nuestra profesión es trabajar por su reconocimiento. Es impulsar su jerarquización. Es promover la formación y la actualización permanente. Es participar en los espacios donde se discute su futuro. Es trabajar para que la sociedad comprenda el valor de nuestra profesión. Es contribuir a que existan normas que reconozcan nuestra realidad. Es generar espacios de encuentro y participación.
67 años después
Hoy miramos hacia atrás y vemos mucho más que una fecha. Vemos generaciones de enfermeros y enfermeras. Proyectos. Debates. Conquistas. Y también desafíos que todavía permanecen.
Pero, sobre todo, vemos una institución que decidió hace 67 años que la enfermería debía tener una voz propia.
Una voz capaz de organizar, proponer, participar Y defender la profesión.
Una voz que no pertenece a una persona. Pertenece a todos quienes forman parte de esta historia. Nuestro presente. Nuestro futuro.
Hoy seguimos trabajando.
Por una enfermería reconocida.
Por profesionales formados.
Por una profesión jerarquizada.
Por el desarrollo científico, ético y cultural.
Por mejores condiciones para quienes ejercen nuestra profesión.
Por una enfermería unida y fortalecida.
Y por una organización que continúe siendo protagonista de su propia historia.
Hoy, 67 años después, esa historia continúa.